Jovel, Hueyzacatlán, Tzequil.
San Cristóbal de Las Casas.

De Capital Histórica a Epicentro Multicultural.

El inicio del siglo XXI encontró a San Cristóbal de Las Casas en medio de profundas transformaciones sociales, culturales, económicas y urbanas. Aunque la ciudad perdió oficialmente su condición de capital política de Chiapas en 1892, esa circunstancia permitió que conservara gran parte de su traza colonial y de sus barrios históricos, elementos que más tarde se convertirían en una base fundamental para su desarrollo turístico y cultural.

Panorámica del Valle de Jovel
Panorámica del Valle de Jovel No aparece San Agustin

Después del levantamiento del EZLN en 1994, San Cristóbal adquirió una enorme visibilidad internacional. A partir de ese momento, temas que durante mucho tiempo habían sido ignorados, como la pobreza indígena y la desigualdad social, entraron con fuerza en la discusión pública. La ciudad empezó a transformarse en un espacio de convergencia internacional para ONG, defensores de derechos humanos, investigadores y visitantes extranjeros interesados en la resistencia indígena y en la riqueza cultural de Chiapas.

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El Subcomandante Marcos, (EZLN), y Don Samuel Ruiz García.

Durante los primeros años del siglo XXI, la ciudad vivió un crecimiento urbano sin precedentes. Este proceso estuvo impulsado por la migración indígena, la llegada de desplazados, el aumento del turismo y el establecimiento de residentes internacionales. Con ello, San Cristóbal se consolidó como la principal ciudad cultural y turística de Chiapas, pero también como un espacio profundamente pluricultural y socialmente tensionado.

A las comunidades tradicionales tzotziles y tzeltales se sumaron grupos tojolabalescholes y lacandones, además de residentes de más de cincuenta nacionalidades y personas pertenecientes a más de ochenta adscripciones religiosas distintas. Esta diversidad convirtió a la ciudad en un lugar único, pero también complejizó la convivencia cotidiana y la organización del espacio urbano.

Mercado en la Plazuela de la Iglesia de la Merced, en el corazón de el Valle de Jovel.

Al mismo tiempo, la población indígena adquirió una presencia económica cada vez más visible. Muchos grupos comenzaron a controlar mercados, rutas de transporte y redes de comercio. El turismo se consolidó como una de las principales fuentes económicas, transformando antiguas casonas en hoteles, restaurantes y centros culturales. Junto con Palenque, San Cristóbal se convirtió en el principal eje turístico, centro artesanal y polo gastronómico de Chiapas.

Sin embargo, esta expansión demográfica y cultural también produjo importantes tensiones sociales. La ciudad empezó a enfrentar crecimiento urbano desordenado, ocupación irregular de tierras y deterioro ambiental, afectando sobre todo las áreas boscosas del valle. La pluralidad cultural, aunque enriquecedora, también trajo desafíos de convivencia y disputas por el uso del espacio público, debido a diferencias profundas en costumbres, necesidades y visiones políticas.

Pese a esas dificultades, San Cristóbal se consolidó como un espacio simbólico de encuentro multicultural y como un eje regional de comercio y servicios para Los Altos de Chiapas. Además, llamó la atención de universidades, centros de investigación y personas que buscaban un estilo de vida alternativo, más ligado a la cultura, la historia y la vida comunitaria.

Mercado en la Plazuela
Mercado en las Escaleras de la Iglesia de la Merced, en el corazón de el Valle de Jovel.

No obstante, las desigualdades persistieron. Mientras el sector turístico acumulaba riqueza, muchas comunidades rurales siguieron enfrentando pobreza estructural. En años recientes también se ha hecho visible la dependencia económica de las remesas enviadas desde Estados Unidos, así como problemas de inseguridad y del control de actividades económicas informales. En 2025, por ejemplo, medios periodísticos reportaron que San Cristóbal era uno de los municipios que más remesas recibía en México, lo que confirma su fuerte vínculo con la migración y la economía transnacional.

A pesar de todos estos desafíos, San Cristóbal de Las Casas representa hoy el principal punto de encuentro de la diversidad cultural chiapaneca. En el siglo XXI, se ha transformado definitivamente en una ciudad pluricultural. Esa convivencia inédita es una de sus mayores fortalezas, pero también uno de sus principales retos: construir formas de convivencia más justas, incluyentes y respetuosas entre los múltiples mundos que habitan el valle.